Un curso de siete lecciones sobre el evangelio de Cristo, nuestra justicia
Justicia por la Fe
El evangelio que los pioneros recuperaron — desde la imagen en que fuimos hechos hasta el mensaje que casi perdimos
Para un movimiento que se llama el pueblo del tercer ángel, ningún mensaje importa más — y ninguno se ha extraviado más en silencio. Este curso de siete lecciones recorre todo el evangelio de la justicia por la fe desde el fundamento: por qué fuimos creados, qué quebró realmente la caída, cómo el segundo Adán se mantuvo firme donde cayó el primero, qué significa ser justificado solo por la fe, y por qué la obediencia es el fruto de la salvación y nunca su precio. Cierra con el mensaje que el adventismo recibió en 1888, en gran medida resistió, y aún debe recuperar. La Escritura primero en todo, con los pioneros adventistas y Elena de White citados para confirmar el caso.
¿Para qué fuiste creado?
Antes de poder entender el evangelio, hay que saber por qué existes. No fuimos hechos para rendir ante Dios, sino para ser Sus hijos — y todo lo que hay en la justicia por la fe comienza allí.
La caída y el reinado de la muerte
El pecado no es primero una lista de malas obras; es una relación quebrada y una naturaleza caída, y su paga es muerte. Para ver por qué necesitamos un Salvador, hay que ver con honradez qué salió mal.
El segundo Adán
Donde cayó el primer Adán, un segundo Adán se mantuvo firme. Este es el gran intercambio: el Sin pecado tratado como el pecador, para que los pecadores sean tratados como el Justo.
Una nueva raza en Cristo
La salvación no es una vieja vida remendada, sino un nuevo nacimiento en una nueva humanidad. Estar «en Cristo» es pertenecer a una nueva raza con una nueva Cabeza.
Justificados solo por la fe
Justificado significa declarado justo — gratuitamente, por la fe, aparte de las obras de la ley. Este es el artículo sobre el cual la iglesia se sostiene o cae, y donde todo falso evangelio añade una palabra fatal: «y».
Paz, seguridad y la ley
Si la justicia descansa en la obra consumada de Cristo y no en nuestro historial, el creyente puede tener paz y puede saber que es salvo — y la ley, lejos de quedar abolida, halla por fin su lugar legítimo.
El mensaje que casi perdimos
Cristo nuestra justicia, el mensaje de 1888, y el evangelio que la iglesia debe recuperar
En 1888 el evangelio de Cristo, nuestra justicia, fue presentado a la iglesia adventista — y en gran medida resistido. Esta lección final cuenta esa historia desde el registro, y muestra cómo una religión teñida de obras volvió a colarse para eclipsar el mismo mensaje que nos define.